En Costa Rica, ver motos en la calle es tan común como ver gente tomando café a las 3 de la tarde. Ya sea para esquivar las presas interminables de la General Cañas, para salir a dominguear a la montaña o, lo más común, para «bretear» haciendo entregas o viajando al trabajo. Pero seamos honestos: comprar moto en Costa Rica puede ser un dolor de cabeza si uno no sabe en qué se está metiendo.
Hay mucha gente en la calle queriendo venderte «la moto de tus sueños» con una letra chiquitica que termina siendo una pesadilla financiera. Por eso, hoy nos sentamos a conversar con una mujer que llegó a cambiar las reglas del juego.
Ella es Vanessa Angulo, la mente y el corazón detrás de Vanemotos. No es la típica vendedora de corbata que te habla en difícil; es una mamá pulseadora, tica como el gallo pinto, que pasó de vender celulares a convertirse en la «madrina» de cientos de motorizados que hoy andan rodando tranquilos gracias a su asesoría honesta.
Nos tomamos un tiempito para que nos contara, al chile y sin filtros, cómo pasó de estar desempleada a ser una referente en el mundo de los motores, y por qué su obsesión es cuidar el bolsillo de sus clientes.
El Arranque: Cuando la necesidad se vuelve motor
Entrevistador: Vane, empecemos por el principio. Uno te ve ahora manejando términos de cilindradas y tasas de interés como si nada, pero, ¿cómo fue que terminaste metida en este mundo de las motos?
Vanessa: «¡Ay, vieras! Yo empecé a vender motos un 11 de marzo del 2021. La verdad, en ese momento estaba sin brete. Una amiga me recomendó con el que era mi jefe en ese entonces. Yo nunca había vendido motos, la verdad; lo mío era vender celulares y cosas electrónicas, pero de una moto no sabía nada.
Pero diay, la necesidad tiene cara de perro, como dicen. Duré 3 días en una capacitación y la verdad sí necesitaba trabajar urgentemente porque tengo 4 hijos. Ellos son mi motor. Entonces, diay, ¡me mandé al agua a vender motos!»
Entrevistador: ¡Qué valiente! Porque aprender de mecánica y financiamiento desde cero no es jugando. ¿Cómo hiciste para no tirar la toalla al principio?
Vanessa: «Al principio fue rudo. Mi jefe llegó y empezó a explicarme poco a poco. Yo ahí le fui agarrando el toque porque era demasiada información: que si el cilindraje, que los precios, los tipos de créditos, las garantías… El primer mes no vendí casi nada, solo como 4 motos porque ya quedaban 15 días del mes. Pero poco a poco fui entendiendo que esto no se trata solo de fierros, se trata de la gente.»
Más que vender, es «ingeniería financiera» para el pueblo
Aquí es donde la historia de Vane se pone interesante. En el mercado tico, muchos vendedores lo que quieren es cerrar la venta rapidito para cobrar la comisión. Si te tienen que meter una tasa de interés altísima con una financiera «patito» para que salgas rápido, lo hacen. Vane no.
Entrevistador: Vane, hay un montón de lugares para comprar moto a crédito en Costa Rica. ¿Qué es lo que hacés vos diferente? Porque la gente dice que vos no sos una vendedora normal.
Vanessa: «Es que vieras que a mí no me gusta eso de embarcar a la gente. Normalmente, los vendedores están buscando cerrar la venta y ya. Hay muchos que les gusta cerrar con la primera opción que caiga, usualmente una financiera cara, solo para que el trámite sea rápido. ¡Y así la cuota le queda altísima al cliente! A veces terminan pagando dos veces la moto.
A mí me gusta validar al cliente con Banco primero. Yo peleo para que pasen por el Banco Nacional, el Popular, o Cooperativas, porque es la mejor opción para el bolsillo de ellos. Yo prefiero mil veces durar un poquito más en el trámite, pero saber que le estoy ayudando realmente al cliente a tener un buen financiamiento y no una deuda que lo ahogue.»
Esto es clave, gente. Lo que Vane hace es casi una «ingeniería financiera». Ella revisa si tenés estabilidad laboral, si estás asegurado, y te busca el traje a la medida que menos te apriete.

La satisfacción de ver a la gente montada
No todo son números y papeles. Detrás de cada moto que sale de la agencia, hay una historia. Un muchacho que va a poder llegar más temprano a la casa a ver a los hijos, o una muchacha que va a empezar a repartir comida para pagarse la U.
Entrevistador: ¿Qué es lo que más te llena de este brete? Después de tanto estrés con los bancos, ¿qué es lo que te hace decir «valió la pena»?
Vanessa: «Ver la cara de la gente, al chile. Me gusta mucho ver el esfuerzo que hace la mayoría para poder tener su motico. Ver que son tan agradecidas cuando logran obtener ese vehículo que tanto necesitan, ya sea para viajar al trabajo y no comerse las presas o para ir a pasear los fines de semana.
Eso me genera demasiada satisfacción: ver a la gente feliz. Que el cliente llegue y me diga: ‘Vane, usted no sabe, esta moto siempre fue la de mis sueños y pensé que no me la iban a dar. Eso paga todo el esfuerzo.»
Rompiendo el miedo y la desconfianza
Sabemos que en la calle hay mucho «tramador». Gente que pide adelantos raros o que te vende una moto que a los dos días no le sirve ni el pito. Por eso, mucha gente llega nerviosa a pedir un crédito, especialmente si es la primera vez.
Entrevistador: Vane, ¿cómo manejás a esos clientes que llegan asustados? Esos que quieren la moto pero les da miedo el tema del crédito o que los estafen.
Vanessa: «Yo los entiendo, hay mucho vivazo en la calle. Como ya tengo años en esto y sé de motos y de créditos, siento que hablar con seguridad les da paz. Pero si el cliente está muy nervioso o es su primer crédito, yo lo cito en la agencia o nos vemos directamente en el banco.
Yo quiero que ellos vean que esto es serio, que yo soy una persona real y que la agencia existe. Tengo muchos videos de entregas de clientes felices, y eso ayuda, pero el trato cara a cara, explicarles con paciencia y transparencia, es lo que hace que confíen. Aquí no hay tramas.»
El consejo de oro para el que quiere comprar moto en Costa Rica
Para ir cerrando, no podíamos dejar que Vane se fuera sin darnos unos tips para todos los que están pensando en hacerse de su propia nave.
Entrevistador: Para la persona que está leyendo esto y dice «yo quiero moto pero no sé por dónde empezar», ¿cuál es el primer paso?
Vanessa: «Lo primero es preguntarse: ¿Para qué la quiere? No es lo mismo una moto para repartir en Uber Eats todo el día, que una para ir a la oficina o para ir a meterse al barro los domingos.
Yo siempre les pregunto eso primero para recomendarles la máquina que les va a aguantar. Y después, que tengan los papeles en orden. Si son asalariados o independientes, todo tiene solución, pero hay que ser ordenados. Y lo más importante: que busquen asesoría que les explique el tema de la post-venta, los mantenimientos y la garantía. Que no se lleven la moto y queden bateando.»
¿Estás listo para comprar moto en Costa Rica?
La historia de Vane nos enseña que sí se puede hacer negocios con corazón en Costa Rica. Vanemotos no es solo un lugar para comprar; es un lugar donde te van a cuidar la billetera y te van a hablar con la verdad.
Si estás harto de las presas, si ocupás la moto para trabajar, o si simplemente querés sentir el viento en la cara el fin de semana, no te vayás con la primera opción que te endulce el oído.
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